Jean Todt Ferrari

Ferrari además de ser el único equipo que ha permanecido presente a lo largo de los más de 50 años de historia de la Fórmula Uno, se ha caracterizado por un olfato extraordinario para detectar talentos en varias áreas del automovilismo. Uno de éstos, sin duda, ha sido el Jean Todt, el cual desde su llegada al equipo italiano demostró su capacidad.

Desde su incursión en el mundo del rally, Todt demostró un amor imperturbable por el automovilismo y un talento creciente para convertirlo en una actividad ganadora. Después de casi dos décadas de pertenecer a una empresa francesa, mudó su persona y talento a Maranello en donde, con atino y paciencia, llevó al equipo rojo a vivir una de sus mejores épocas en la Fórmula Uno.

Después de haber pasado por prácticamente todos los puestos de primer orden y responsabilidad en el organigrama de Ferrari, llegó para Jean Todt el momento de reducir el frenesí laboral, pensar en otras actividades y, participar en otras funciones tanto dentro de su amado equipo como en función de la FIA, quizá sea su próximo presidente.

Más allá de las posiciones a favor y en contra sobre este talento del automovilismo, es cierto que Todt deja un gran espacio no sólo en Ferrari sino en todo ese mundo tan complejo, delicado y de alta precisión como lo es la planeación, operación y dirección de un equipo F1, dentro y fuera de una carrera.

Lo hecho por Todt es posible que muchos más lo hagan sin embargo, el momento y las combinaciones de personas que se dieron alrededor de este francés, lo han convertido en un elemento casi insustituible dentro del gran circo automotriz. Talentos que lo sustituyan por supuesto que los hay en Ferrari y en varios equipos más; lograr conjuntar talento y circunstancia como lo hizo Todt quizá no será tan fácil.

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