Max Mosley sigue en el escándalo
admin | 18-04-2008
Para Max Mosley ser el presidente del Consejo de Fórmula Uno no ha sido suficiente para zafarse del escándalo provocado por la denuncia presentada por el tablón tabloide inglés, sobre su participación en una fiesta con connotaciones orgíasticas muy serias y directas que le ha acarreado el peor escándalo mediático en el que se ha visto involucrado.
Sin que hasta ahora exista una declaración formal y precisa de Bernie Ecclestone al respecto del tema, si las hay de muchos directores de equipo, dueños de Escudería, pilotos activos y retirados y, de varias personalidades involucradas deportiva o comercialmente con el gran circo automotriz, la mayoría pidiendo su salida del Consejo.
A tal nivel ha llegado el escándalo y la presión sobre las espaldas de Max Mosley, que se ha visto en la necesidad de contratar a una firma de relaciones públicas para intentar si no eliminar las declaraciones periodísticas sí enderezar, y hasta donde sea posible limpiar, su maltrecha imagen y lograr un consenso positivo del Senado automovilístico en junio próximo.
Otro indicativo sustancialmente importante de la problemática en la que está sumido Mosley ha sido, su ausencia en el Gran Premio de Bahréin y lo que será también su ausencia en el Gran Premio de Barcelona; ambas instancias demuestran su necesidad incuestionable por mantenerse alejado de los medios de información en especial de la prensa británica.
Más allá de sus actuaciones, en ocasiones muy cuestionables, al frente del consejo de la F1, el futuro de Mosley está técnicamente en manos del Senado F1 y de lo que pueda o no considerar que es lesivo para la imagen del automovilismo de alta velocidad, el deporte de las pistas y, quizá lo más importante, la integridad de la imagen y fortaleza comercial que el gran circo automotriz tiene en el mundo.


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