GP de España, una carrera accidentada
admin | 27-04-2008
El mejor calificativo que puede tener el Gran Premio de España es el de una carrera accidentada. A diferencia de lo acontecido en Australia, en la pista de Barcelona se sucedieron varios roces, toques, faltas de control, derraponess y, lo más lamentable, un accidente con tintes de seriedad sufrido por el piloto de McLaren Kovalainen.
Pagando el costo estadístico por el uso de neumáticos de una sola marca y, quizá, alguna omisión de calidad, Kovalainen sufrió la rotura de un neumático cuando transitaba a más de 230 km/h lo cual lo llevó a precipitarse de manera seria e inevitable contra una de las barreras de contención del circuito. Por fortuna para él, los sistemas de seguridad de su automóvil funcionaron perfectamente y le evitaron lesiones de gravedad.
De los 22 pilotos que tomaron la parrilla de salida, únicamente 13 lograron concluir la carrera. Lo anterior demuestra sin duda lo complejo y por momentos desafortunado que fue el domingo barcelonés para un poco más del 50 por ciento de los pilotos inscritos. En el mejor de los casos los abandonos fueron por falla mecánica o inestabilidad motriz.
Los riesgos involucrados en la conducción de los bólidos F1 son claros para todos los pilotos; sin embargo, los abandonos peor aún cuando son por accidente, siempre recrudecen la conciencia del riesgo. Aún y con todo a la espectacularidad del gran circo F1 no estaría completa si en el elemento de riesgo inherente a la alta velocidad.
No hay que confundir lograr un espectáculo de alta calidad y emoción sobrada con la posibilidad del accidente, peor aún si éste alcanza la gravedad y el peligro extremo. La gran competitividad existente entre las Escuderías participantes se debe dar siempre sobre la pista en el mejor de los términos y, nunca tomando en cuenta la posible estadística de abandonos o accidentes.


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