
Las empresas automotrices en el mundo, desde hace un poco más de cinco años entraron en diferentes procesos de transformación, ajuste, reorientación y, quizá de lo más importante, en una reorientación general.
Además de lo anterior, varias marcas amparadas por sus respectivas empresas se mantuvieron en el complicado camino de resolver sus problemas financieros. Estos, a partir del último trimestre de 2008 se vieron fuertemente incrementados hasta llegar a la situación detonada en diciembre pasado.
La obligación de mantener funcionando al sector automotriz a nivel mundial, ha obligado a sus principales cabezas a tomar decisiones, hasta hace poco tiempo, nunca antes pensadas y, muchísimo menos, aplicadas de manera sistemática y con la sola intención de la supervivencia.

